jueves, 9 de octubre de 2008

....reflexiones tras metxea 2007-2008....

"las tazas de water en los cuartos de baño modernos se elevan del suelo como flores blancas de nenúfar. El arquitecto hace todo lo posible para que el cuerpo olvide sus miserias y el hombre no sepa qué pasa con los residuos de sus entrañas cuando rumorea por encima de ellos el agua violentamente salida del depósito. Los tubos de canalización, aunque llegan con sus tentáculos hasta nuestras casas, están cuidadosamente ocultos a nuestra vista y nosotros no sabemos nada de la invisible Venecia de mierda sobre la cual están edificados nuestros cuartos de baño, habitaciones, salas de baile y parlamentos"

Milan Kundera (la insoportable insoportable)

A veces pienso lo mismo de las ciudades. Por eso me pregunto por qué soy el único al que se le ocurre mear en medio de la calle, en lugar de en las esquinas de los edificios y en los lugares donde la gente, generalmente hombres, sienten más intimidad.

Hay agujeros en el medio de la calle que permiten que tu pis vaya directo a la Venecia de pis.

Más aún, por qué quien proyecta la ciudad no asume que somos una sociedad borracha, un mundo bebedor, en el que la gente acostumbra a concentrarse en grandes cantidades y beber y mear. Por qué no dimensionamos y diseñamos correctamente los sitios públicos y abiertos para mear, grandes, y con una conexión rápida y poco laberíntica con la Venecia de pis. Al fin y al cabo la presencia puntual del saneamiento ya está ahí. ¡¡Meemos en las alcantarillas!! ¡Hagamos alcantarillas para mear!

Alguna vez, discutiendo con Jon y Eze, he tenido la sensación de que el "fin de curso" de metxea no tenía por qué consistir en la construcción de un objeto. Aunque inicialmente, para mi, la catarsis colectiva de la construcción de algo era casi el objetivo de organizar el taller. Sin embargo, lo más interesante que hemos hecho ha sido elucubrar y empezar algún tipo de investigación, más o menos bizarra, más o menos simple. Como vuestros experimentos caseros o las fotos de los salones. Yo me quedé con ganas de más de eso. Con ganas de inventar una excusa un poco más elaborada o sofisticada o perversa, para meterme/meteros en un montón de casas de un montón de gente, y extraer información, reflexiones, descubrimientos, reflejos de la vida íntima de las personas, del uso de la vivienda, que es, al fin y al cabo, el objetivo.

Se fotografiaron salones iguales en una torre de pisos. Por ejemplo:

¿Por qué no buscar el mismo mueble de ikea en un montón de casas y registrar sus usos, sus variantes, su personalización, su capacidad para adaptarse a cada cual?

El proyecto y construcción de una vivienda colectiva está pensado con los pocos argumentos que pueden dar "lo que tenemos todos en común", o lo que está convenido que la media de las personas o de las agrupaciones convivenciales necesitan. O lo que al arquitecto le parece que puede ser todo eso.

El uso de la vivienda es la customización de ese espacio rígido y extraño. Es también el reflejo del alma en la disposición de los objetos. O el reflejo del estado de cada cual en cada momento. El orden y el desorden, la acumulación y la austeridad. La monotonía y la variación. Lo convencional y lo extravagante.

Los cuerpos se visten por fuera, los edificios se visten por dentro.

El cuerpo va envejeciendo a su ritmo y nosotros lo vestimos por fuera, aparte de para abrigarnos y taparnos, para expresar nuestras tendencias, nuestra personalidad, para coquetear, para nada, para estar cómodos, para llamar la atención, para estar a la altura de nuestra alma, para alimentar nuestro hambre de color, para expresar nuestras ideas políticas, para salvar las ballenas o exclamar anarquía.

Los edificios, la vivienda colectiva, la vestimos por dentro. En parte porque la parte de fuera es colectiva y lo colectivo se simplifica.

Pero por dentro tenemos toda la libertad que seamos capaces de tomar.

Entre el contenedor prediseñado y la personalización del espacio hay un límite difuso (como todos los límites). Entre lo que nos viene dado y lo que hacemos con ello. Cómo lo usamos, para qué, cómo lo decoramos, si lo decoramos, si lo limpiamos, lo pintamos, lo vaciamos o lo llenamos. Sospecho que en ese límite puede estar lo más seductor de una posible investigación. Investigar quizá sea mirar con prejuicios. Mirar solo una cosa, dejar de ver todo lo demás para obsesionarse con una forma de mirar. Si no es investigar, es estudiar o aprender. Como para aprender una lengua hay que obsesionarse con ella, desterrar la de tu madre y volver a empezar. Igual que un deportista debe obsesionarse con sus marcas, su técnica, su habilidad parcial, reducida y concreta.

¿Qué formas arquitectónicas conviven mejor con la personalización de la vivienda? O ¿qué tipo de espacios ayudan a hacer de la vivienda una prolongación confortable de la persona, de cada persona?

¿Qué tipos de personas hay y cómo habitan su vivienda? quizás necesitemos a algún psicólogo en nuestro taller. Conozco alguno. No estaría mal hacer un encuentro en Arteleku.

jsmi


2 comentarios:

manzaniyo dijo...

Leo esto y me transporto a arteleku en una mesa de metal enorme con una "artistada" llena de fruta... que buenos tiempos aquellos y que grandes los almuerzos...

m-etxea dijo...

Tan joven y tan nostálgico!!! Avanzar retrocediendo... si ya lo dijo Oteiza!